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Insuficiencia Renal Crónica en el Gato



¿Qué es la Insuficiencia Renal Crónica?

Hablamos de Insuficiencia renal crónica (IRC) en el gato cuando un fallo renal inicial ha persistido en el tiempo y se ha llegado a perder entre el 60 y 70% o más de la capacidad funcional de ambos riñones y existen daños extensos irreversibles. Puede aparecer a cualquier edad, pero es más común en gatos de edad avanzada.


Estructura y función de los riñones

Los riñones desempeñan funciones endocrinas, de eliminación de productos de desecho y de mantenimiento del equilibrio hídrico, electrolítico y ácido-básico. La unidad funcional y estructural de los riñones son las nefronas. Estas tienen una parte donde se filtra la sangre (el corpúsculo renal de Malpighi) y un túbulo renal dónde se modifica el volumen y la composición del filtrado y además lleva los desechos hacia el uréter. El riñón participa de manera importante en la regulación de la presión arterial, produce hormonas esenciales (eritropoyetina y vitamina D activa), y en periodos de ayuno prolongado puede sintetizar glucosa.


¿Qué causa la Insuficiencia Renal Crónica?

La IRC puede ser hereditaria y hay algunas razas de gato más predispuestas, como el persa. Pero la forma más frecuente es la adquirida. La IRC puede desarrollarse como un agravamiento por una prolongación en el tiempo de una IRA que no se trató adecuadamente. También existen varias causas conocidas de IRC como:

· La nefritis intersticial: se considera un proceso inflamatorio idiopático y posiblemente forme parte del envejecimiento normal del tejido renal en los gatos.

· Enfermedad poliquística renal (PKD). Enfermedad hereditaria.

· Infecciones bacterianas recurrentes: Pielonefritis crónicas.

· Cáncer: el linfoma renal es la neoplasia renal más común en gatos.


¿Qué síntomas produce la Insuficiencia Renal Crónica?

En los gatos la sintomatología es muy inespecífica e incluso un gato con IRC puede mostrarse aparentemente normal. Los signos se desarrollan progresivamente a lo largo de semanas o meses y varían en función de la gravedad del trastorno, por lo que cómo propietarios debemos estar atentos a cambios sutiles, como una pérdida de peso progresiva en el tiempo.

Uno de los síntomas más frecuentes y de más temprana aparición es el aumento de la sed y la micción (polidipsia y poliuria), el gato bebe y orina con mayor frecuencia por la incapacidad de concentrar la orina. Tras esta fase, cuando el número de nefronas funcionales restantes es muy bajo, aparece la oliguria, lo que significa una muy baja producción de orina, por lo que veremos al gato orinar con menos frecuencia de lo normal y en poca cantidad. Las complicaciones gastrointestinales también son comunes y se caracterizan por falta de apetito, pérdida de peso y vómito intermitente.


Diagnóstico

Debemos proporcionar al veterinario la información precisa sobre la aparición de estos síntomas en el tiempo entre otros datos que requerirá, esto ayudará a determinar si estamos ante una insuficiencia aguda o crónica. Durante la exploración física es normal percibir el mal estado del pelaje, una mala condición corporal e hipertensión, así como deshidratación y puede que úlceras orales. Al ser unos signos tan inespecíficos las pruebas de laboratorio se hacen esenciales para determinar el problema:

· Hematología: la anemia no regenerativa es un hallazgo común.

· Bioquímica plasmática: Los hallazgos del laboratorio suelen ser el resultado del fallo en los mecanismos de excreción renal (hiperfosfatemia e hipocalcemia).

· Análisis de orina: dónde se comprobará la densidad, la presencia de proteínas, el sedimento urinario, entre otros parámetros.

· Urinocultivo: En la IRC es frecuente la existencia de un cierto grado de inmunodeficiencia, lo que favorece la aparición de infecciones. Un cultivo de orina confirmará/descartará la presencia de una infección en el tracto urinario, la cual también debe ser tratada.

· Radiografía: en el caso de la IRC los riñones aparecerán pequeños e irregulares, si esta ha sido producida por un cálculo renal también aparecerá en la imagen.

· Ecografía: al haber perdido su estructura en un porcentaje tan amplio, pueden ser difíciles de reconocer en la ecografía, pero gracias a esta se pueden confirmar algunas causas de IRC como la PKD.


Tratamiento y cuidados para el gato con Insuficiencia Renal Crónica

El tratamiento médico debe enfocarse a largo plazo, ya que es una enfermedad irreversible para el animal. Además, como propietarios debemos ser conscientes de que la IRC es una enfermedad progresiva que exige exploraciones físicas y pruebas de laboratorio frecuentes, de modo que el tratamiento se debe adaptar en cada momento al estado físico del gato y a los cambios que en él se observan. El tratamiento es complejo y agrupa diversos abordajes:

· Eliminar la causa inicial cuando sea posible (por ejemplo, infecciones).

· Reducir la carga de trabajo de los riñones.

· Atenuar los signos clínicos y las consecuencias biológicas de las intoxicaciones urémicas.

· Reducir al mínimo los trastornos del equilibrio hidroelectrolítico, vitamínico-mineral y acido- básico.

· Ralentizar la progresión de la enfermedad.


En general el tratamiento incluirá:

· Pautas de fluidoterapia, sobre todo en episodios de descompensación.

· Quelantes del fósforo (si los incluidos en la dieta no son suficientes) como las sales de aluminio.

· Inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina (IECAS) para el tratamiento de la hipertensión.

· Tratamiento de la anemia: transfusión sanguínea, suplementos de hierro o uso de eritropoyetina humana son algunas opciones.

· Suplementación de potasio.

· Protectores de mucosa para el tratamiento de la náusea y los vómitos.

· Dieta específica: alta en energía, baja en fósforo, con quelantes de fósforo y restricción proteica en algunos casos. Agua siempre disponible.

· Si es posible, hemodiálisis, aunque solo está disponible en centros especializados.


Los propietarios de gatos con IRC pueden mejorar la calidad de vida de estos evitando todas las situaciones de estrés, siendo estrictos con respecto a su alimentación y acudiendo a revisiones periódicas.


Pronóstico

El pronóstico de la IRC lamentablemente es siempre grave ya que es una enfermedad irreversible y progresiva. Sin embargo, un gato con un buen manejo médico y con suficientes nefronas funcionales puede llevar una buena calidad de vida. En todo caso, debemos tener en cuenta que un enfermo renal estable puede descompensarse en cualquier momento y sufrir una IRA.


Marta Álvarez Rodríguez

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